tolera el calor, la sequía, el viento y cierto grado de salinidad en el aire. Como todas las suculentas, es muy sensible al exceso de agua, sobre todo durante la estación fría. Requiere exposiciones soleadas o a media sombra (unas 4-6 horas de sol directo). La sobreexposición a la radiación solar puede provocar la caída del follaje y quemaduras en las hojas. No tolera el frío. En regiones de clima templado puede soportar alguna helada ligera, a condición de que el sustrato se mantenga seco.